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Pasado, Presente y Futuro

Si hablamos de Bibliotecología nos estamos refiriendo a la ciencia que se ocupa de dar un índice al conocimiento humano que ha plasmado en distintos soportes información a lo largo de los tiempos. Desde los ladrillos con escritura cuneiforme de los antiguos sumerios, el papiro de los egipcios, el amatl de los mayas, los pergaminos (que los monjes medievales copiaban incansablemente) hasta el papel, que luego de la invención de la imprenta se transformó en el soporte que nos acompaña hasta el presente, el libro.
La historia del libro nos habla de la cultura de los pueblos. La historia de las bibliotecas nos muestra cómo estos pueblos han conservado su historia.
La República Argentina ha tenido su Biblioteca Pública (que luego sería la Biblioteca Nacional) antes de tener gobierno patrio.




Nos han quedado pocos antecedentes de la Biblioteca que habrán consultado los Ministros de Justicia e Instrucción Pública durante las Presidencias de Roca, Figueroa Alcorta, Sáenz Peña, entre otros de la época.
Pero en los últimos años la colección de la Biblioteca que llega hasta nuestros días, comenzó ha organizarse gracias al trabajo de una bibliotecaria profesional y de una auxiliar; catalogando y clasificando a través de la Clasificación Decimal Universal y de las Normas Vaticanas de Catalogación.
El buen tino de la elección de profesionales y de las normas de procesamiento más actuales de la época, nos permiten hoy tener registros con un standard que se adecúan perfectamente a las nuevas normas para la graboverificación informática de los registros.
Este mérito profesional se complementa con la denodada y anónima labor que le significó al personal que prestó servicios en ella, incorporando en fichas de cartón los casi 180 mil registros que configuran millones de caracteres tipiados en tres o cuatro máquinas de escribir manuales en todo ese tiempo.



Hoy la realidad del mundo en materia de comunicaciones hace que la información circule vertiginosamente, transformándose en un elemento casi inestable porque el transcurso del tiempo la modifica constantemente.
La importancia de que una biblioteca tenga un sitio en Internet radica en que millones de usuarios conectados a la red puedan conocer la existencia y los servicios de la misma posibilitando la comunicación a través del correo electrónico e Internet, en forma rápida desde cualquier parte del mundo.